Inspirarse

La Espiral de Kate Gross

Buenos días a todos,
Hoy os queremos hablar de una historia difícil…que muy a nuestro pesar es más frecuente de lo que nos gustaría.
Se trata de la historia de Kate Gross, una mujer de 36 años madre de dos preciosos gemelos de 5 años. Una mujer increíble que ha trabajado para el primer ministro de Londres, que ha fundado una ONG para la recuperación de países afectados por la guerra en África, que ha recorrido medio mundo, y que a día de hoy se enfrenta a la más dura de las batallas…asimilar y enfrentarse a un cáncer terminal.
“It is a near certainty that I will expire before my children finish primary school. In October 2012 I was diagnosed with advanced colon cancer, aged 34. Two operations and 12 cycles of chemotherapy later, I was declared cancer-free. A blissful three.month interlude of normal life concluded just before last Christmas, when i was told that the cancer was back, had spread aggressively and was now incurable. I´ll be shuffling off this mortal coil long before my allotted threescore years and 10, and probably before my twins sons hit six or seven, which I think is impossibly young and they think is impossibly old”
A pesar de la dureza de su situación, Kate decidió hacer un blog en el que hablar de su vida y del cáncer, en ese orden (tal y como especifica ella al inicio de su blog). Quiere transmitir su experiencia a todos aquellos que están en su mismo escenario, a los familiares y amigos de esas personas (que muchas veces tampoco sabemos como hacer frente a esta situación), pero sobre todo quiere contar su historia a sus hijos, para que sepan quién fue y cómo fue.
Kate habla de una espiral, una espiral en la que cada uno de nosotros está en el centro, nuestros hijos, pareja y familia cercana en los círculos mas próximos, mejores amigos en los siguientes, y así se va rellenando la espiral con toda la gente que conocemos. Según Kate la regla es que tu das apoyo a aquellos más cercanos al centro y esperas apoyo de los que están más alejados. Explica que espera de este apoyo, que puede hacer la gente de su espiral cuando vaya a verla, y no sepa qué decir o qué ofrecer. La respuesta es simple: que sigan siendo esos amigos o familiares que la quieren y que se comporten cómo siempre lo han hecho. 

“Life has to go on, and no family with small children can exist permanently in a bubble of pain, whether pre-emptive or actual. And we have chosen to angle our chairs towards the sunlight […] So, as you sit in the sun with us we don’t need you to be different, to suddenly speak only of serious matters or hold our words in some precious reverence. […] And you are still the same friends and family we have always loved, and what we need are people who will go on loving us. So invite us to your house for lunch. Come with us on holiday. Take us down the pub. Hang out with me and the kids after school. And for God’s sake, don’t stop telling us your happy news. Up the duff? Hurrah. New house? Boom! You can even rabbit on to me about your irritating jobs, children or husbands. I haven’t stopped being interested – in fact the day-to-day divertissements of life are more precious to me now as a window into the normality I miss so much.”

Te invitamos a que visites el Blog de Kate, su historia es realmente inspiradora, y demuestra la fuerza que cada uno llevamos dentro para intentar hacer algo bueno hasta con lo más horrible que nos pueda ocurrir.
Para finalizar queremos dejar un fragmento de uno de sus últimos post, que como mínimo debería de empujarnos a disfrutar más del día a día, sean cuales sean nuestras circunstancias…
“The ghost of Christmas Future will hang around our table this year. As we decorate the tree, open our presents and sit down for lunch, I will not be the only one imagining what these same rituals will be like next December when I am no longer there. This is my last Christmas; 2015 is the last New Year I will see in. […] The Christmas idyll is never an idyll, for any of us. So my promise this year is to enjoy all of it. These days that lead up to it, not just the main event. The grumpiness, anger and frustration with my best beloveds that are a reminder that I am alive and red blood still pumps through my veins. I am pale imitation of the energetic parent I once was, but there is still pleasure to be gained from Christmas as a spectator sport. Though my Christmases past are blissful memories, I do not need to live there. The present is no idyll, but it’s what we have. And I intend to enjoy it. May you all do the same.”

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